Vivir agobiado, angustiado... Creo que la única solución que he encontrado es ponerse los auriculares y encender la música a un nivel que puedan llegar a romperse los tímpanos. Puedes ver los labios de los demás moverse, pero en esta ocasión tienes el poder de interpretar lo que quieras. Pensar que cada letra y cada sílaba es una nota diferente, haciendo que tus oídos se impregnen de falsedad, de una realidad no tan cierta, no tan real.
Bitácoras personal como medio de expresión.
lunes, 23 de febrero de 2015
¿Qué es lo que oigo?
domingo, 1 de febrero de 2015
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Lo tengo todo, pero no tengo nada. Y es así como veo de vacío mi alrededor. Sin cariño, sin sonrisas verdaderas ni lágrimas ajenas. Qué instante más corto el de no pensar, nisiquiera, de mi triste humanidad.
Todos, humanos controlados, limitados por los miedos, por nuestro futuro. Y qué más da si un día no tienes nada en tu poder. Al igual que ganas algo, lo pierdes, así, de repente.
viernes, 30 de enero de 2015
Dos meses.
Dos meses sin ti, abuela. Los días pasan y aquí nadie se olvida de ti, de tu cariño. Me pongo a pensar y... no te pude devolver todo el amor que tú me entregaste. Pero ya no pienso de tal forma, ahora sé que con los años voy a mostrarle al mundo como, gracias a ti, crezco como persona y evoluciono como tal. No más lágrimas sino sonrisas al recordarte, al tenerte presente en cada dificultad que tenga en mi camino y cómo, tú, me enseñaste a observar y pensar detenidamente.
jueves, 15 de enero de 2015
Una tarde en el puerto.
Las nubes translúcidas que se hallaban en el cielo de ese pequeño puerto dejaban a la vista una preciosa imagen. Barcos descansando en la tranquila mar, gaviotas graznando y, por último, el aroma de la sal impregnado por todo el pueblo.
domingo, 21 de diciembre de 2014
Abuela.
Esa chica ya se había dado cuenta de que ya no podría ver a su abuela nunca más. Ya no podrían reírse juntas y ya no habrían más fotos familiares junto a ella. Ahora solo quedarían los recuerdos guardados al fondo de su corazón. ¿Y ahora, no la podrá abrazar más?¿No la podrá besar más?
En ese momento solo podía escuchar la música clásica que su abuela tocaba con el piano y llorar estremecida en la cama. "¿Podré ser una mujer tan bondadosa y admirable como ella?" se preguntaba todo los días la chica ya sin ganas de seguir sin su querida abuela.
Lluvia.
Bajo esas nubes grises y esa lluvia fría ella se aislaba del mundo exterior con unos simples auriculares y sus preocupaciones desaparecían, su mente solo se dejaba llevar por esa música que sin razón alguna hacía que llorase entre la multitud de esa ciudad. Ella solo se podía aferrar a su paraguas pero a veces decidía apartar de ella ese objeto y así que sus lágrimas se difuminasen con la lluvia poder sentir que estaba viva en ese mundo monótono.
Ella ya dejó esa monotonía.
Como todos los inviernos ella se fue a ese pequeño pueblo de Castellón. Las callejuelas solitarias y los parques sin vida ya volvían a estar presentes en esa ubicación. Pasear por los campos de trigo y observar los ríos congelados que se hallaban es lo único que ella podía hacer allí, pero eso no era tan malo como ella pensaba, de hecho, eso le ayudó a despejar esa turbia mente que tenía últimamente. Ella dejó atrás esos tristes pensamientos que tenía y que le dificultaban poder respirar con tranquilidad. Ella ya dejó esa monotonía que sufría en la ciudad.
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